
Pidió un café con leche. Era todo el desayuno que podía permitirse en la cafetería, pero le daba la oportunidad de consultar la prensa. Lo degustó con mucho azúcar y gesto escéptico, hasta que, de repente, vio lo que llevaba días esperando. La chica que decía ser periodista había cumplido su palabra, y en las páginas locales había un suelto con fotografía incluida:
«El escultor de lo complejo. El senegalés Babacar Diop presenta sus últimas creaciones en el Paseo Marítimo. Su estilo ecléctico, inspirado en el modernismo de Gaudí y el futurismo de Calatrava, transporta al espectador a un universo donde todo es posible. Y su depurada técnica, que juega con las luces y las sombras, le permite dotar a sus obras de complejas formas, texturas y arabescos…».
Sus dientes refulgieron en una sonrisa que le salió del alma. Un pensamiento iluminó la eterna noche de su rostro: si las buenas gentes de la ciudad leían la prensa, seguro que aquel día, por fin, cenaría caliente. Un buen estofado de lentejas, como el que hacía su madre.
Abandonó la cafetería para dirigirse a la playa a buen paso. Tenía grandes ideas para un nuevo castillo de arena.
Autor: Ramón Candelas Pérez, de San Sebastián (Gipuzkoa)
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